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Chovinismo borreguil catalanista

La consulta independentista NO VINCULANTE  que se está llevando a cabo durante el día de hoy en la pequeña localidad de Arenys de Munt se podría calificar de burda provocación al resto del conjunto de este país, España.

Infelízmente, este tipo de obsoletas manifestaciones políticas independentistas, que tan solo mueven a una minoría aburridamente politizada, no logran más que provocar un sentimiento anticatalanista en el resto de la sociedad, y por ende el resurgir de movimientos radicales de la ultra derecha española.

Respeto mucho la cultura catalana, tanto como la andaluza, la extremeña, la valenciana, o cualquier otra. Conozco de cerca a los catalanes, pues viví cuatro años en Barcelona, dejé varios amigos por allí, y puedo decir que el sentimiento antiespañolista es latente, pero minoritario. Son las instituciones las que no permiten una convivencia totalmente fluída entre Catalunya y el resto de España, y como consecuencia aparecen este tipo de manifestaciones de inocuas consecuencias políticas que provocan graves fracturas sociales.

A todos nos gusta que lo nuestro sea lo mejor, y las rivalidades siempre surgen por este motivo, desde Catalunya hasta la favela más pobre de Brasil.Esto es así.Hasta los pequeños barrios de una ciudad media compiten por ser mejor en algo, esto es saludable, porque nos lleva a la superación y al desarrollo, pero el pecado se esconde en el chovinismo, en la sensación de superioridad que lleva a la prepotencia, y en sus cotas más altas hacia el racismo.

Viviendo en Barcelona conocí a un muchacho del barrio de la Barceloneta, y tras una charla me dijo que Barceloneta no era Barcelona.Me quedé bizco. ¿Pero, cómo es eso? pregunté, y me explicó que él no se sentía de Barcelona, sino de la Barceloneta.En ese momento comencé a darme cuenta de la complejidad del problema de identidad de la sociedad catalana. ¿Hasta qué punto necesita un catalán reivindicar sus costumbres y procedencia? Al fin y al cabo nadie les oprime.

Durante una conversación con otro amigo(es curioso, la mayoría de las conversaciones que acontecen por allí acaban con tintes políticos) me comentó que siendo niño se perdió, y buscó a un “gris” para decírselo, pero se lo dijo en catalán, y éste otro le arreó una bofetada y le dijo que hablase en cristiano. Ahí entendí algo más acerca del resentir catalán hacia el régimen fascista español. Pero todo eso ya ha pasado y ellos no son los únicos que lo sufrieron, la mayoría del resto de España también sentía lo mismo que los catalanes. Esta España es otra muy distinta, en la que todos acordamos la convivencia y el respeto entre todos y en la que todos deberíamos prosperar en armonía.

Los intereses políticos de cada gobierno pueden remar en ocasiones hacia vertientes distintas, pero eso no debería nunca bajo ningún concepto provocar una fractura social, porque la crispación en este país es la mejor arma de los políticos.

Una vez más siento VERGÜENZA  de los políticos de este país !!!