Archivo para enero 27, 2009

EL CLUB DE MIS AMORES

real-madridReal Madrid C.F.

Palmarés :

31 Ligas

9 Copas de Europa

18 Copas del Rey

1 Supercopa de Europa

3 Copas Intercontinentales

2 Copas de la UEFA

8 Supercopas de España

1 Copa de la Liga

2 Copas Latinas

Desde que tengo uso de razón vibro y sufro la grandeza y miseria de ser madridista.En mi casa todos eran del Real Madrid, y aunque yo siempre fuí dado a nadar contra corriente, los encantos de un equipo de fútbol liderado por La Quinta del Buitre me hicieron jurarle amor eterno.Con mi abuelo Silverio, madridista hasta la médula e inseparable compañero de tardes futboleras, aprendí a saborear el fútbol en estado puro, aprendí a ser madridista.Y lo primero que aprendí del madridista fue que todos somos muy gruñones y críticos con nuestor equipo.Que no bastaba con ganar, sino que había que hacerlo practicando el mejor fútbol ofensivo que fuera posible.Mi abuelo siempre andaba cabreado viendo los partidos y se pasaba despotricando de los jugadores la mayor parte del tiempo, hasta que empezaban a hacer buen fútbol.Parecía que más que ser madridista fuera lo contrario.Menudas se agarraba, que disgustos cogía cuando los jugadores hacían menos de lo que podían, pero en realidad sentía una emoción por el Madrid fuera de lo común, y ese sentimiento le hacía cabrearse mucho cuando el juego carecía de excelencia.Mi abuelo había visto en primera persona las cinco Copas de Europa consecutivas de los 60, así que algo sabría de como debía jugar el Madrid.

Más adelante tomé conciencia de las glorias alcanzadas a lo largo de su historia, y me dí cuenta de que tras aquél fútbol que me enamoró siendo niño había una entidad llena de nobles valores e innumerables azañas transformadas en multitud de títulos, logrados por emblemáticos jugadores que pasaron a formar parte de un patrimonio histórico hasta ahora inigualable.

Nacía en mí un orgullo que llevaré hasta la tumba.

Lamentablemente, como decían aquellos señores mayores del aununcio, el fútbol ya no es lo que era .

El fútbol hace tiempo que dejó de ser un bello deporte para convertirse en un puro negocio, en el que aquellos personajes que un día amaron este deporte se dejaron corromper por el poder y la codicia, mangoneando a los clubes sin importarles su ética, fundamentos e historia.Haciendo cómplices de su avaricia a la mayoría de jugadores, que una vez fueron solo futbolistas entregados a un escudo, y que hoy escasean, dando lugar a estrellas mediáticas movidas por la sombra del mercenario.

Difícilmente puede un madridista sentirse orgulloso de serlo en estos últimos años.Muchos se dirán: este no es mi Madrid que me lo han robado!.La entidad rezuma una peste de intereses personales, procedente de un gran manojo de crápulas que han manejado el club sin escrúpulos en su propio beneficio dejando una imagen vergonzosa a una afición que lo admiraba desde cualquier rincón del mundo.

Por desgracia toca sufrir las miserias de un club que nos ha hecho llorar de alegría. El rumbo del Real Madrid es hoy en día una quimera envuelta con ridículos institucinales y deportivos.Mientras antaño los mejores jugadores del mundo soñaban en destacar lo suficiente para atraer la atención de ojeadores madridistas, ahora son muchos los que no quieren si quiera ser mencionados en su agenda por suculenta que sea la oferta que puedan recibir para vestir la camiseta blanca.

Presidentes que se hacen con el control del club a base de talonario, intentando sin ningún respeto robar las estrellas nacidas en el seno de otras entidades importantes.Jugadores que solo quieren enriquecerse aún más a costa de las ilusiones de una afición entregada.Entrenadores que tan solo buscan el mejor escaparate para su futuro.Una cantera desprestigiada en detrimento de las grandes estrellas.En fin, un despropósito generalizado que perjudica seriamente a un club que merece mucho, muchísimo más de lo que se está dando.Una pérdida de valores esenciales que los más pequeños ni llegarán a conocer de no cambiar el rumbo del nombrado mejor club de fútbol de la historia. Los niños ya no querrán hacer el vuelo del Buitre, las volteretas de Hugo Sánchez, los pases de gol de Michel.No se acordarán de las medias caídas de Gordillo, de la entrega y temperamento de Camacho, la dureza mental de un madridista de corazón como Hierro o los goles de Juanito y Raúl.Las genialidades de Di Stéfano. Ahora solo quieren ser Beckhams, Ronaldos o Figos.Todo glamur y fama.

Ójala alguien resucite el espíritu de Santiago Bernabeu, en mi opinión el mayor ejemplo de madridismo que jamás haya existido, y se reconduzca la situación hacia los valores que hicieron al Real Madrid ser lo que es, la mayor gloria deportiva futbolística del planeta y el club de mis amores.

Rapsodias Extremeñas

luis-chamizo-trigueroLuis Chamizo Triguero. Guareña(Badajoz) 1895-1945. Es uno de los escasos poetas extremeños que nos dejaron poemas en nuestro olvidado dialecto Castúo.

A continuación os dejo algunos versos procedentes del prólogo de su obra El Miajón de los Castúos y seguidamente otros de su poema Extremadura.

El Miajón de los Castúos

Porque semos asina, semos pardos,
del coló de la tierra,
los nietos de los machos que otros días
trunfaron en América.

Y sus dirá tamién cómo palramos
los hijos d’estas tierras,
porqu’icimos asina: jierro, jumo
y la jacha y el jigo y la jiguera.

Extremadura

«Al abrigo del cerro de las coscojas,
que reta con sus canchos a la montaña,
torvo y enfurrufiao,
hay un roíllo de tierra llana
que alfombran gamonitos u jaramagos,
cardinchas, gallicrestas y ceborranchas,
en donde muy surtió vierte su corriga
de limpias aguas
el fragüín que, saltando de risco en risco,
desciende de las morras de la Morgaño
y en el lecho del llano, sobre la yerba,
trinsao de fatiga se destiraja,
diciendo, cantarína, cuentos de lobos
al doblón, los tamujos y las retamas.»

«Al fondo de la vasta llanura fértil,
se yergue, majestuosa, la sierra brava,
ceñía por la comba de los regachos
que penden, caprichosos, de sus gargantas,
como regios cintillos de cuentas verdes
con engarces de plata.
Y a la vera del lombo, breves alcores,
extensos altozanos, mesetas amplias
que, como desperezos de la llanura,
sirven de contrafuertes a la montaña,
y en donde seculares encinas vírgenes
muestran la reciedumbre de su pujanza
serenas, graves, nobles, como si fueran
el troquel de la raza.»