MI VIAJE A LA INDIA.2

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Tras más de 13 horas de viaje en un autobús cama llegaba a Goa,pequeño estado situado a 400km de Mumbay.Parece demasiado tiempo para recorrer 400km,pero si conocierais el estado de las carreteras de India,daríais las gracias tan solo por haber llegado a destino sano y salvo.Atrás quedó el bullicio de Mumbay,la selva y la tranquilidad de los pueblos de Goa era justo lo que necesitaba para asentarme y planear el resto del viaje.

Antes de bajarme del autobús ya había un indi a bordo ofreciendo un taxi.Tan pronto me divisó se apresuró a cogerme la mochila haciéndome suyo ante el resto de taxistas.Era Krishna,un señor verdaderamente amable y espabilado,dispuesto a llevarme al último rincón del estado por un generoso puñado de Rupias.Así pués recorrimos varios pueblos y alojamientos hasta  llegar a Calangute,donde finalmente me alojé.Me despedí de mi amigo Krishna tras agradecerle su paciencia,intercambiamos teléfonos y nos deseamos buena suerte.

Una vez instalado salí a inspeccionar el terreno.Enormes palmeras levantadas sobre un suelo arcilloso y rojizo me daban las primeras impresiones acerca de la vegetación del lugar.La humedad era mayor,pero los sudores se pasaron tan pronto dí con la primera playa!.La gente de Goa vestía en su mayor parte al estilo occidental,no era extraño,pues este estado había sido colonia portuguesa hace escasos 40 años.Se notaba una gran presencia católica,iglesias coloridas al estilo portugués y motivos cristianos predominaban sobre los hindús a primera vista.Enseguida me dí cuenta de que en Goa sin una moto no eras nadie.Los pueblos son muy pequeños,cercanos unos a otros y el transporte público era casi inexistente.Así que, tan pronto regresé a mi alojamiento pregunté dónde podría alquilar una.Me introdujeron a Simon,un chaval majísimo que,entre otras cosas,se dedicaba al alquiler de motos.Negociamos el precio de una preciosa Enfield roja de 250 cc,que nunca olvidaré.Nunca había pilotado una moto de marchas,pero no fué ningún problema,al contrario.Puedo decir que aprendí a conducir con marchas en Goa!.Al principio me intimidaba la forma de conducir de los indis,no veía un solo semáforo y las señales de tráfico brillaban por su ausencia.Sin embargo,tan pronto me incorporé a la circulación comencé a fluir en ella sin problemas.No tuve ni un solo susto.

Goa es muy conocida por ser el lugar hippie por antonomasía de la India y la cuna mundial del Trance.Todavía quedan viejos hippies de los auténticos  viviendo allí .También es un destino para muchos occidentales en busca de grandes fiestas,mayormente británicos que van a perder la cabeza por allí durante un tiempo.Afortunadamente,la temporada alta había quedado atrás y el turismo que se veía era puramente indi.Familias enteras procedentes de grandes ciudades en busca de calma.Así pues,junto con los hippies de toda la vida y algún perdigón perdido más  yo era de los pocos blancos que pululaban por allí.

Más que encantado con mi Enfield, la extrema amabilidad de los lugareños, los paisajes selváticos  llenos de arrozales y templos hindús,y embriagado de un enorme espíritu aventurero pasé cerca de tres semanas recorriendo todos y cada uno de los pueblos de Goa.Más tiempo del estimado a priori.Incluso me planteé quedarme allí para comenzar una nueva vida.Cada día trazaba una nueva ruta en busca de templos y cuevas budistas por explorar y siempre regresaba a casa con varias experiencias nuevas que redactar en mi Moleskine.

Es curioso,pero a pesar de haberme embarcado en este viaje sin compañía,jamás me sentí solo.Los indis te hacen sentir como uno más.Son las personas más cercanas que jamás haya conocido.Cuando perdía mi orientación entre un pueblo y otro,paraba para preguntar,y aunque algunos no hablaran inglés,hacían todo lo humanamente posible por entenderme y ayudar.Muchas veces se montaban en mi moto sin previo aviso y me señalaban con el dedo la ruta a seguir.Cuando llegábamos al lugar se apeaban,me daban una última indicación y me agradecían el viaje!.Una vez,buscando unas recónditas y antiquísimas cuevas budistas,paré a preguntar a un señor que estaba labrando una tierra.Ni corto ni perezoso dejó de faenar para arrancar su moto y pedirme que le siguiera hasta ellas.Parece que ni él mismo estaba seguro de dónde se encontraban exactamente pero aún así se decidió a ayudarme.Tras varios kilómetros paró en la casa de otro señor,habló con él y éste a su vez se montó en la moto y finalmente llegamos hasta ellas.Jamás pensé que alguien podría ayudarme de una forma tan cariñosa y desinteresada.

Sin ninguna duda,con todo lo que se puede ver y experimentar en la India,el mejor recuerdo que tengo es el de sus gentes que,a pesar de vivir en la extrema pobreza,se muestran muy felices y agradecidos.La fraternidad palpable que se vive tanto para con ellos mismos como para los forasteros es digna de mención.La viloencia a penas aparece en su forma de vida y con la gran diversidad de culturas y religiones existentes en sus pueblos,los incidentes que se puedan producir son escasos y muy puntuales.

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